martes, 29 de marzo de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
Me diluyo entre todas las yemas.
Aprendo a vencer el diálogo presionándote,
entonces tu grito sigue dirigiéndose a mí pero sin esperar respuesta,
y me diluyo entre todas las yemas.
He conseguido que los partes no me desperecen,
que la lluvia de hoy no me moje, tejerme la habitación con punzón,
- - - - mi fibra, MI fibra, MI fibra, mifibramfibramfbramfbr -
y dejar escapar la propiedad, y te pido que tú me la des, que me distingas
mientras yo me diluyo entre todas las yemas y creo que mantengo tu remo,
que mantengo el río por el que quieres navegar.
Desde el fondo atisbo el baile de tu mano desgarrando la transparencia,
simulando el ruido de la brisa,
intentando llegar hasta donde la vida crea el azul-verdoso.
Empapada para recordar,
vienes del mar,
remontando,
con una gota en la otra mano que una vez tomaste como advertencia,
una gota con mi silueta que ahora encajas en el fondo
justo por debajo de la balsa donde he creído que te sostenías:
- - “ --"Ahora te toca nadar".
viernes, 31 de diciembre de 2010
Sí, es por la imposibilidad de fusión
que clavo mi frente en tu vientre
e intento lanzar al viento fricciones de socorro.
- ¡Que todo calle! –
Y a mi rescate acuden sirenas sin voz,
aleteando para moverte sin conseguir acercarte.
Paso atrás,
donde el área se bebe el carboncillo en los lindares,
para poder seguir serpenteando
hacia el Sur: cuando te empiece a ver…
- ¡Que todo calle!-
Cuando te empiece a ver espero reconocerte
entre la sábanas de lino entumecida por las mareas
en tus ojos marrones
y seguir pudiendo deslizarte el párpado por mis gorduras.
-¡Que todo calle!-
…Desentelaré tus manos en su base nodriza
tú reirás (yo río contigo)…
Cuando te empiece a ver será ayer y hoy,
cuando me empiece a ver será hoy y mañana.
¡Shhhhhhhhhhhhhh! -¡Que todo calle!-
domingo, 22 de agosto de 2010
jueves, 15 de julio de 2010
Rosa de los vientos (A Kibo y Marta, fanales de mi noche.)
Alejaos a las doce para que no os pueda recordar hoy,
violada por las promesas de decadencia privilegiada
musitaré vuestros escombros entre la tramontana,
los míos desde el ostro
espasmódicamente
penetrarán en el olvido
donde durante nueve meses se formarán en alivio.
Ni abriré la boca ni separaré los muslos hasta que necesitéis el aire
y entre poros, oídos, narices, también recto y lagrimales
vacíen la luna de reflejo
que con fuerza de poniente despuntará las cicatrices de mis entrañas
en un alba
que levante apática otro treinta de marzo.
sábado, 29 de mayo de 2010
Historias
A las raíces se aferran con eximio deseo,
piel morena y pelo oliva;
derrame de cielo por un soplo de prisa.
Cuando remuevan la tierra aullarán su nombre
desdibujando el paisaje en círculos concéntricos
que una bandada de dardos resquebrajarán
dejando exento el núcleo, dormitando en el nido de un jilguero.
A las doce, prendidas en luna, el descenso emprenderán
y alambre de púas fundirán en Eco de villancico:
canta, oh musa, la cólera de estirpe.
Canta, oh musa, la cólera de estirpe,
canta, oh musa la cólera de estirpe,
canta, oh musa, la cólera de estirpe,
canta, oh musa, la cólera de estirpe …